27 de julio de 2006

perro muerto


<<Y que conste que todo fue con fines científicos>>

En mis días de secundaría y quizas por novedosa entré al club de "museo" (bueno además un día más en el club de manualidades y habría muerto), creo que siempre me llamó la atención la ciencia y la investigación (ademas de los paseos que venian incluidos en el club ese) así que cuando nos pideron un conejo para "disecarlo" hasta cierto punto se me hizo interesante (y digo hasta cierto punto poke soy defensora de los animales, mientras estuvo vivo el pobre le agarré cariño al canijo conejo).

Para las 12 del medio día el sr. conejo ya había alzado los tenis debido a una sobredosis de cloroformo o alguna desnucada proporcionada por alguien (yo no lo sé pues al llegar al laboratorio el cadaver yacía sobre la plancha o bueno, la mesa de laboratorio). La cátedra de ese día, ahora que lo pienso creo que tenía como función solo entretenernos y hacernos sufrir un rato, sin embargo terminamos abriendo un conejo, aguantando el olor a cosa muerta cruda y sacando las viceras para que alguien las guardara en formol. Como yo habia llevado el conejo me tocaba de trabajo final armar el esqueleto o llevar la salea sobre una maderita con mi nombre, escogí la segunda opción (la ley del mínimo esfuerzo).

Al salir de la secundaria, tomé mi super ruta hacía la casa con mi bolsa llena de resto de conejo... al llegar a la casa lave el pellejo, espere a que se secará el agua y lo guardé en una bolsa de soriana (de plastico de super) y en el cajón de un escritorio en mi habitación... al fin y al cabo era para trabajo final, no me preocuparía por él hasta que se llegarán los últimos días de clase.
Un día regrese como chikía feliz de la escuela y papá me esperaba como si se hubiera enterado que había falsificado su firma (otra vez), pero no... su gran sentido del olfato lo había llevado a mi habitación, y ohh sorpresa... el pellejo del sr. conejo estaba aun ahi acompañado de una gran comunidad de gusanos (generación espontanea rulezzz); él lo saco, lo lavo de nuevo y hasta polvo de sulfatiasol le puso. Dejé que se secara y oreara por unos días y cuando creí oportuno lo clave sobre una madera triplay sin barnizar, lo meti a una bolsa y lo meti en mi mochila para llevarlo a exibición.

Cuando llegue en la mañana y como buena niña ñoña que somos las chicas secundaria fui con mi circulo de amigas a saludar cuando:

amiga: "¡HUELE A PERRO MUERTO!"
K: (pero que mujer tan ignoranteeee pensé) claro que no, huele a una fuga de gas
amiga: QUE NO... NO SABES A QUE HUELE UN PERRO MUERTO??
K: eeer... nou


Y realmente no sabía a que olía un perro muerto, pero la idea de que oliera a gas todo el día me ponia de nervios, no quería morir en una explosión!!!

Finalmente entregue el trabajo que me daría un 100 en esa materia extracurricular y por arte de magia habían arreglado esa fuga de gas.

Bueno, al poco tiempo atropeyaron un perro cerca de la casa y nadie lo quito, pasaron los días y el tiempo y el sol fueron haciendo lo suyo y descubrí a ke olía un perro muerto... "señor conejo, descanse en paz"

1 comentario:

Teli dijo...

ah no manches!! jajaja

yo no me matado animales más que al ratón de la clase de inmuno!!!!