Alguna vez hemos despertado de sueños tan reales que pudieran ser confundidos con la realidad, aveces muy buenos y otras veces no tanto.Hace una semana tuve un sueño, donde conocía a un Limón, donde algo bueno podía pasar de ese encuentro... donde las distancias, fronteras, apariencias y hasta idiosincracias se perdian.
Un sueño con un cielo azul, una calle empedrada y una tuna ambientando callejones donde otrora una batalla se consumaba.
Un sueño con un cielo azul, una calle empedrada y una tuna ambientando callejones donde otrora una batalla se consumaba.
Un sueño con listones de colores, un poster perdido, un pipila de fondo y una botella de jack daniel... con lágrimas y risas, historias y recuerdos, ojalá cambios e ilusiones con nuevas metas por cumplir.
No todos los sueños son oníricos... y por si las dudas, pretendo volver a dormir.
Gracias a aquel Limón que soñé y que espero también haya soñado.
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