27 de febrero de 2011

Cupido en el cajero

"La ciudad donde las mujeres estan ebrias y los hombres estan ciegos" RGM

Es bien bonito cuando una mujer se siente querida por alguien más, un hombre. Pero cuando ellas no tienen quien las quiera, alguna atención de un amigo o un extraño pueden llegar a ser como una inyección de autoestima, sin embargo... hay lugares que no se hicieron para conocer a alguién.
Estando en su último día en la ciudad de Toluca ella decidió pasar a sacar dinero del cajero automático, se puso de pie en la fila que salia del cajero hacia la calle y mientras hacia señas de "no me tardo" a sus amigos que esperaban en el auto vio que un hombre venía caminando sobre la calle. Era un hombre no feo, no guapo, no atractivo... era de ese tipo de hombres que como muchos solo es un ciudadano más caminando por algún lugar. Pero hubo un momento en el que pasó de ser uno más del montón a uno en particular. El hombre la vio ahi formada y de repente las miradas de ambos se cruzaron. Ella lo veía como una amenaza, él como una oportunidad de ligue.
Después de unos segundos el hombre se quedó frente a ella intentando tener una conversación, pero sus técnicas de ligue no eran lo suficientemente buenas para que ella le diera el número de celular correcto o su nombre verdadero. Al cabo de unos minutos, los amigos de ella que la esperaban en el auto reían ante aquella escena de nerviosismo hasta que uno de ellos se apiadó y fue a hacerle compañía. Con todo y eso, el hombre no se iba e insitía que se volvieran a ver, que había quedado embelecido con ella y mientras todo esto sucedía se percataron que ya estaban dentro del cajero y que era su turno para sacar dinero. El hombre seguía ahi y aprovechaba cada centímetro para acercarse más, ella tenía miedo, ella no pensaba en que cupido estaba haciendo su trabajo, ella pensaba que un tipo disfrazado de cupido le robaría su dinero.
De igual forma un policía se percató de lo sucedido, de esos grandes y musculosos que solo vez en las películas de cine apareció repentinamente preguntandole a ella que si el hombre la molestaba, ella en primera instancia dijo que no, pero era mentira, ella se sentía acosada, se sentía invadida de espacio y sobre todo jamás se sintió con el autoestima elevada por el acercamiento de ese hombre. Volvió a preguntar el policía, esta vez con un volumen de voz más alto y más imperativo ¿LA ESTA MOLESTANDO ESTE HOMBRE?, y ante aquella mirada y tono de voz ella dijo si.
Inmediatamente el policía saco al hombre con lujo de violencia del cajero automático, ella tomó su dinero y volvió al lado de sus amigos que la esperaban en el auto.
Ella no volvió a saber nunca de ese hombre quien tuvo el valor de preguntarle su número telefónico y él después de lo que le haya hecho el policía afuera del cajero en un callejón cercano quizás la odie aun por haberle dado un número falso.

3 comentarios:

Lucerita Asíntota dijo...

¿Como el programa de Silvia Pinal, o sea, caso de la vida real? xD

Eduardo Cabreado dijo...

Creo que eso demuestra que imitar a Pepe Le Peu no es la decisión más sabia...

iKon dijo...

Eso demuestra que el cajero no es el mejor sitio para andar de ligador. Y en efecto, es relato veridico.