26 de marzo de 2012

vs Peru...

Si algo me dejo mi viaje, además de experiencias, nuevos amigos y las infinitas ganas de volver... es además mi encuentro debastador con los peruanos.
Vamos por partes, no quiero decir que ya por uno o dos todos son iguales, puesto que cabe mencionar que antes de saber si quiera que había un lugar llamado Perú, hace cerca de 14 años conocí por internet a uno que me llamaba por telefono regularmente y me introdujo en el mundo oscuro del rock(pop) en español con Enanitos Verdes y su famosa rola de "cada vez que digo adios"...
Pero volviendo al tema, cuando mis padres se mudaron al norte de México arrivaron a una ciudad únicamente por su lema "En Saltillo nunca serás un extraño", a lo mejor pecaba de presuntuosa la frase pero al menos aquella vez hace casi 40 años, fue la razón por la que ahora vivamos en ese sitio. Y bueno, siempre me imaginé que en mi viaje por intentar conquistar el corazón de los sudamericanos saldría victoriosa, puesto que siempre me consideré agradable para platicar, digna de confianza y responsable; siendo asi ¿qué podía fallar?... Y de repente ahi me vi, en mi primer encuentro "amistoso" internacional con una peruana que ni me fue a recibir al aropuerto, ni me ayudo con la mudanza, me hablaba de mala gana y además me abandonó en el centro de Concepción a las 11 de la noche sola a mi suerte... ¡¡¡¿y todavía quería que algún día me fuera a vivir con ella y su mamá?!!!...
Lo peor del caso es que se sentía orgullosa de que me estaba haciendo sentir como en casa... supongo que pensaba que en mi casa la pasaba muy mal o algo similar porque su recibimento de cálido no tenía nada. Muchas veces en las pláticas con los demás investigadores argumentaba "cuando yo viví en México, los mexicanos eran muy amables, incluso fueron como una familia para mi.... por eso ahora estoy en deuda y me siento feliz de atender a la mexicana y ayudarla en todas sus necesidades"... me pregunto: si eso era ayudarme ¿qué sería no hacerlo?.
Al final de mi estancia no le avisé que me iría, pero tenía en mente que debía devolverle algunas cosas que me había prestado (un colchon inflable y un juego de sabanas tan viejas que hasta podía ver a través de ellas), si bien apenas estaba haciendo oficial la partida recibí entonces un sms en el que me pedía checar mi correo electrónico el cual decía "chica, me enteré que te vas... ¿cuándo puedo pasar por mis cosas? porque no quiero que te las vayas a llevar"... y ya eso fue como una patada directo a mi cascado hígado... El resto es historia, soy amable y sobre todo tengo una buena educación, asi que como lo tenía planeado desde el inicio le devolvi todo y agradecí el prestamo.
Pero por ahora, en mi mapa mental... hay un vacío entre el norte de Chile y el sur de Ecuador... hasta que se me pase el berrinche.

1 comentario:

Eduardo Cabreado dijo...

Usté haga todos los berrinches que quiera, es rico renegar de la gente y la vida cuando esta es culera con uno.
Ya después habrá tiempo de ver las cosas por el lado amable.

Saludos Cabreados.