2 de agosto de 2015

No se puede tener todo en la vida

Dicen que la gente de Saltillo es muy difícil... y vaya que lo son.
Cuando mis padres decidieron migrar al norte el país decidieron quedarse en esa ciudad por el lema de bienvenida que había en la entrada de la ciudad "En Saltillo nunca serás un extraño"... y quién diría que después de 40 años viviendo ahi ellos ya son más saltillences que el mismísimo sarape.
Por mucho tiempo también la creencia de "quien la hace en Saltillo la hace en cualquier parte", ha sido un mantra fundamental en mi familia, quien sin conocer a nadie lograron hacer su vida ahi, tener hijos (como yo), hacer compadres, poner un changarro, y cosas asi. Y aunque por mucho tiempo me sentí una persona sin identidad, porque mientras todos mis amiguitos tenían fines de semana con los abuelos, navidades con primos y tíos corriendo por las cuadras para pedir deseos en fines de año; en mi casa éramos cuatro frijolitos cenando algo casero hecho por las manitas de mi mami, brindando con una sidra barata, comiendo hasta tener las pancitas brillosas de tan llenas con una mesa que por tradición de mis padres (que habían vivido una infancia demasiado pobre), debía estar atiborrada de comida, postres, bebidas... ya que esto solo pasaba una vez al año. En fin, todo este cuento para hacer el panorama de como las cosas se dan y como es que por mucho tiempo lo que para mi era normal ahora es una falta de identidad: no tengo parientes a quién visitar en Saltillo, no tengo amigos de toda la vida porque nunca cultive una amistad larga ya que nunca sabíamos cuando nos iríamos de ahi, etc.
Hasta que un día cumplí 31 años y entonces comprendí que esa era mi ciudad a donde quería pertenecer y hacer historia para mis hijos (si algun día los tuviera), que jugaran con primos y entonces empezar la "verdadera historia" de mi familia... sí, la de esos cuatro frijolitos solos.
Hoy, la melancolía es el pan de cada día en mi vida desde hace ya cerca de 3 años.
Todo comenzó cuando acabé mi posgrado y pensé, ahora sí... ¿dónde estan los millones que la gente con doctorado puede ganar?, y lo cierto es que nop... eso no pasa y esos millones nunca llegarán. Entonces me dí a la tarea de como todos, "perseguir la chuleta". Empecé aceptando un trabajo en Chile que por una u otra razón no logró formalizarse, aun recuerdo cuanto lloré al despedirme de mi familia, de verdad pensaba que era para siempre, vendi el auto que con tanto esfuerzo compré para pagar mi boleto de avión y renta el primer mes. Y entonces allá fue donde me di cuenta... YO QUERÍA ESTAR AL LADO DE MI FAMILIA; ellos son mi identidad.
Pero no, al parecer la vida me tiene algo más destinado, me he esmerado, he luchado y hasta puedo decir que he tratado de manipular el destino para volver a casa, pero desde aquella vez en que a mis 17 años me fui a vivir un año a Toluca quizas empezó mi maldición de ser una mujer errante.
Es muy fácil decir "pues me voy a mi casa y ya", pero no se trata de ser una mantenida, vivir dependiente y echar un doctorado por la borda.
Así que como en estos días la situación de mis padres no ha cambiado mucho desde que eran niños y hasta ahora sus casi 70 años han trabajado toda la vida empecé mi vida laboral... con chingos de miedo, con chingos de inexperiencia y la verdad con chingos de soledad en mi vida, viviendo cada día con la esperanza de recuperar mi identidad.
Llevo 2 años y medio prácticamente fuera de casa, añorando a mis padres, a mi hermanita, mis perros... a mi ahora esposo que aunque me sigue al final del mundo siempre debemos esperar a que todo este estable para poder dar el brinco ambos y podemos pasar meses sin vernos ni estar juntos.
Y este año cuando pensé que podría con mis propias manos aferrarme a mi sueño, luché como pinche gato panza arriba para lograr volver a ellos, cuando pensé y creí acariciar las mieles de mi trabajo ideal en mi ciudad ideal, con mi identidad íntegra; de nuevo sale una oportunidad de "tomala o dejala...", pero si no la tomas habrá repercusiones, no más investigación... ¿es el trabajo que querías o no?.
Y si de por si ya estaba a 500km de mi casa ahora me alejan 200 km más...
Duele... si.... me duele mucho.
Porque hoy me doy cuenta que mi ciudad no me quiere.... mi Saltillo tiene espacio para los extraños, pero no para los saltillences sin identidad como yo.
Y entonces... al parecer, no se puede tener todo en la vida... como alguna vez mientras procesaba PVC lo llegué a pensar...

Esa soy yo... ilusa y con ilusiones... en el 2007 sin pensar nunca que pasaría en el 2015.



No hay comentarios.: