Debo admitir que en mi vida nunca estuvieron los planes de viajar a Alemania, les tenía algo de miedo a los alemanes por su forma de ser, serios, antiguos y su pasado nazi.
pero bueno, fue todo un show y me pasó de todo, como siempre. En el viaje de ida, en un café dentro del aeropuerto de México un mexicano se quizo hacer pasar por mi amigo y después de contarme una historia toda mágica y convencerme de que iba a viajar al mismo lugar que yo (aunque no lo podía ni pronunciar), me pidió que lo acompañara a comprar su boleto porque como había perdido el vuelo anterior tenía que hacer de nuevo el trámite. Yo con mi corazón de pollo y noble (casi al grado de la pendejez), estuve a punto de decirle que sí aunque no me había tragado su historia. Con todo el dolor de mi corazón por primera vez y a sabiendas de que era una trampa le dije que no, posteriormente pasó al plan B que era pedirme dinero para el boleto... "si claro!!!, te presto para que compres tu boleto a Londres", y entonces nuevamente le dije que no (pero tuve que morderme una para poder decir NO), en fin... con su cara de tristeza máxima me dijo que entonces iria a cambiar sus pesos bolivianos y entonces pensé -un momento, ¿que la moneda de Bolivia no son bolivares y no pesos bolivianos?- Puff, la cosa es que estuve en el aeropuerto del DF cerca de 10 horas para poder abordar mi primer avión con destino a Londres.
Aquí llegando al aeropuerto Heathrow de Londres
Luego llegando a Londres, un señor que venía en el mismo vuelo pero que iba a China se me pegó las 6 horas que estuvimos ahi. Era un señor de quizás unos 56 años, amable, dueño de una empresa de pigmentos y me invito la comida en Londres, lo cual fue un aliviane ya que no traía libras y todo era carísimo. Recuerdo que me dio su tarjeta, me pidio que siguieramos en contacto y me invito a su casa en México, que tenía muchas hermanas y podía quedarme en su casa sin pagar hotel... en fin, es la hora en que no me he reportado con él desde ese encuentro, honestamente no pienso hacerlo aunque en su momento quedé muy formalmente enviarle las fotos que le tomé con mi cámara allá. Si la burra no era arisca... la hicieron.
El siguiente vuelo de Londres a Stutgart fue más rápido, llegando a Alemania llegué con muchísimo miedo por cuestión del idioma y sobre todo porque allá obscurece muy temprano y las calles y carreteras son muy obscuras. Con mi carta del trabajo las cosas para entrar al país fueron muy sencillas y afuera del aeropuerto ya me esperaba un gordito muy simpático y buena onda, el taxista contratado por la empresa esperando por mi con un gran letrero "Miss C.G.". En el camino empezamos a intentar comunicarnos, afortunadamente él hablaba inglés igual de mal que yo entonces tuvimos una charla muy amena hasta que empezó a comentarme que a él le gustaban mucho las mexicanas, que si yo tenía novio, que si era casada y cosas asi... y ese viaje en carretera obscura hasta Eislingen se me hizo eterno. Llegué alrededor de las 23:00 horas al fin a mi hotel que por cierto era uno todo baraton porque el hotel padre donde todo mundo se queda estaba todo ocupado, lo peor del asunto no era que el hotel fuera barato (que al final terminó gustandome por sencillo, era como una casa grande antigua), en fin lo peor era que las personas que administraban el hotel no eran alemanas, eran como de Ucrania o algo asi y entonces no hablaban inglés... asi que el taxista me hizo favor de registrarme (fiuuu).
A lo largo de esa semana en ese pueblito logré hacer muchos amiguitos, así que aunque medio nos entendíamos les conté muchas historias, de Matacanes, de México, del tipo en el aeropuerto, etc... asi que cuando ellos salían a conocer las ciudades cercanas me invitaban y es asi como tuve la oportunidad de conocer la Ulm Münster, que es la catedral más alta del mundo, comimos en auténticas fondas alemanas, precisamente en Ulm y conocí un hotel que estaba en la cima de un montecito con finta de castillo (no me pregunten el nombre porque no me lo aprendí y nunca les entendí jaja).
Mi foto de la Ulm Münster esta horrible, asi que lo mejor sería que la vean en google jaja
(Hay cosas tan bellas que captan mis ojos nunca serán capturadas igual por una cámara)
Después de una semana en el sur de Alemania y gracias a que nuestra secre en México no quiso reservar vuelos internos desde México, tuve la oportunidad de viajar en el famoso tren bala (ICE bahn) hasta Hannover, igual fue todo un momento épico pedir mi cuenta en el hotel con los ucranianos que no hablanan inglés, o pedir un taxi con el policia de la planta que tampoco hablaba inglés... sin embargo lo logré. Llegué a tiempo a la estacion central de trenes de Stutgart, donde me di cuenta que podía haber ido al museo de Mercedez Benz o al Autobahn y por falta de tiempo ya no fui u_u
El caso es que super chingon viajar en el ICE, fueron casi cerca de 4 horas desde Stutgart hasta Hannover, pasando por Frankfurt y otras ciudades que no recuerdo. Nunca supe cual era mi vagón o cuál era mi asiento, y como mis amigos me contaban que había estaciones en las que los trenes se dividian, es decir, una parte continuaba a un destino y la otra parte despegada se iba a otra ciudad, pero con un poco de suerte y paciencia de los alemanes llegué a Hannover en sábado en la tarde, como a las 14:00 horas, super perdida porque sabía que mi hotel estaba cerca, pero no sabía hacía donde caminar, así que igual le pregunté a una chica que pasaba en bici y me oriento, y mi hotel estaba exactamente una cuadra atrás de la estacion central de trenes. Donde por cierto había un buen de cosas ricas y baratas para comer.
Y como la navidad estaba cerca, pues toda la fachada del "hauptbahnhof" (estación central de trenes) de Hannover estaba decorada con un montón de luces:
Total, ese sábado me salí a conocer la ciudad... aunque debo confesar que con tanta cosa que he vivido he desarrollado una especie de agorafobia, pero bueno era eso y salir a tomar fotos para mi familia o quedarme todo el día en el hotel tratando de encontrar con quien platicar en español u_u
Ese día pues, me salí y las calles solas... ya me habían dicho que los fines de semana, sobre todo los domingos los alemanes no salen a ni madres a las calles, ni al cine ni a plazas ni nada... se encierran en sus casas o van a misa o quien sabe que harán. Total, la ciudad era para mi y empecé a tomar muchas fotos de lugares bonitos, jugueterías, caminos, videos de rumanos tocando acordeón, bello todo hasta que me di cuenta que alguien me venía siguiendo. Para no hacer la historia larga, era un tipo con acento ruso (al parecer era rumano), y me quería llevar por la fuerza a su casa, como no había ni un alma en la calle no tenía ni a quién recurrir y de pronto empezó a jalonearme del brazo para ir a su casa donde segun él me iba a convertir en su esposa, fue un pinche miedo el que me dio hasta que me agarre nuevamente de valor, lo aventé y corri como alma que lleva el diablo hasta el HBF nuevamente y pues ahi siempre hay gente. Recuerdo que ni si quiera voltee a ver si el tipo me perseguia o ya se habia quedado lejos, solo pensé más vale correr que quedarme y esperar a que algo peor suceda.
Cuando le conté a una amiga que vive en Köln (y que para variar estaba en México en ese momento), me contó que era para que le hubiera gritado a la policía, ya que ningún aleman en su sano juicio te invita a su casa, jamas de los jamases. Asi que el domingo siguiente ya no quería salir a nada, pero el hambre fue mas poderosa y sali solo al HBF a comprar algo bara y me regrese a encerrarme a mi cuarto en el Andor Plaza.
Ya después siguieron las semanas de trabajo y afortunadamente parte de la gente que había conocido en Eislingen también habían viajado a Hannover y pues la fiesta continuó. Ahi conocí a Nina y a Kirsten quienes pese a que como buenas alemanas eran desconfiadas y no acomedidas, conmigo hicieron una excepción, y me llevaron a conocer. En esas fechas se abrio el mercado de navidad (Weihnachtsmarkt), probé el Glühwein que esuna bebida como ponche pero con vino tinto caliente, apenas para aguantar el puto frío de la noche, pero en fin algo sumamente espectacular. Había una calle que la habían convertido en un bosque!!, es decir, con pinos altisimos de verdad, tierra y musgo en el suelo y en medio del follaje lámparas y arreglos medievales para indicar que eran bares y podias ir a beber el Glühwein ahi.
También conocí el Herrenhausen y el Rathouse que me encantaron, comi unos palitos de carne y no sean mal pensados jaja, pero literalmente era como carne de puerco ensartada en palitos de madera adobados.... no, no, no... bien chingón, creo que solo por esos y el vino caliente podría volver jaja.
Luego debido a que habia una expo internacional de cosas de industria automotriz me tuvieron que cambiar de hotel ya que me tuve que quedar de ultima hora una semana más en Alemania y pues ya no tenía reservación y me mandaron a un hotel todo del terror que tenía unos monos horribles y espejos por todos lados, la verdad me daba mucho miedo dormir, en general toda mi estancia en Alemania me la pase durmiendo con la luz prendida, ya que me daba miedo, por lo mismo que es un país viejo, con muchisima historia y muertos, mis amigos de la planta me contaban sus experiencias paranormales y pues la verdad yo soy bien coyona.
Pero bueno, después empecé a pensar que ese hotel era un Love hotel... por algunos detallitos que me iba encontrando en mi estancia ahi:
Pero bueno, gracias a las chicas que conocí allá mis últimas semanas en Alemania fueron más tranquilas y hasta terminé asistiendo a una clase de español de Nina, donde su maestro (un chilango que ya ni hablaba bien el español), me invito a contarles alguna cosa en mi acento propio del norte de México para que los alumnos pudieran practicar, super padre todo. Otro día me invito Kirsten a un evento "mexicano", que en realidad era un evento español, con cosa de bailes clasicos de allá donde azotan el pie con fuerza y enojo y los hombres cantan con gritos medio feos, la verdad no me gustan mucho sus tradiciones y pues bueno, el lugar atascado de españoles y gritando "joder", "tio", "venga" y cosas así, la verdad no hay nada como el folklor mexicano para ese tipo de eventos.
Bueno, la verdad el viaje fue maravilloso, pese a que me pasó de todo, el regreso fue bastante tranquilo de Alemania a Londres y aunque no dormi nada ya que un niño venía llorando todo el camino en el avión (las 13 horas de vuelo de Londres a México), cuando llegué al DF de nuevo pasaron horas para tomar el otro avión que me trajera a casa, sabía que no debía dormir porque si lo hacía seguramente no abriría los ojos hasta el otro día y como ya iba en modo zombi, jaja todo del terror no se en que arte me sali del aeropuerto con maletas en mano, cuando quize regresar para volver a pasar mi maleta a que la pasaran al otro avión ya no me dejaron regresar, entonces pasara de la terminal 2 a la terminal 1 fue todo un lío ya que el tren interno no estaba funcionando, tuve que salirme a tomar el camión que va de una terminal a otra con mi maleta super pesada de 25 kg y la mochila con la compu y mi bolsa de mano.
Mi último recuerdo de ese viaje fue cuando subi al avión después no recuerdo nada, una hora despues ya estabamos aterrizando en SLP, alguien me puso el cinturon y ademas desperte con una bolsa de cacahuates ahi aventada en mi asiento jaja, supongo que cai como piedra en pozo.
Al fin me sentí en casa cuando vi a mi novio entrar por mi al aeropuerto a las 23:00 horas, como con 10 globos de amoooor, flores y asi... cuando llegué a casa un camino de pétalos de rosa me esperaban. Solo puedo decir, llegué y morí y conmigo murio el romance ese día.
Quien sabe si más adelante se me presente otra oportunidad así para viajar, pero la verdad siempre lo he dicho y lo vuelvo a decir, viajar solo no esta padre... no hay nada como ir con alguien y hacer los viajes maravillosos, pero por alguna extraña razón a mi siempre me toca estar sola u_u



























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