3 de mayo de 2018

Yo iba por otra cosa...

Era octubre de 2017 y venía manejando desde mi rancho para llegar a mi nueva ciudad... el sueño me invadía pero también la emoción de llegar a esa casa y relajarme después de casi 7 horas de manejar con un resfriado marca diablo. Al fin llegué y era el cumple de él, le traía un regalo de cumple que lo iba a dejar con la boca abierta, una Les Paul de Epihone que juró que tocaría a diario y hasta ahora solo ha salido 2 veces de su estuche... ¬¬'
En fin, me empastillé con todo lo que encontré para resfriados, y así estuve cerca de una semana, sin ánimos ni ganas de hacer nada más que dormir y dormir... Pronto vendrían los papás de él de visita, así que nos pusimos a hacer limpieza intensiva en la casa, no se en que arte me caí de las escaleras y como nunca me puse a llorar cual nena en camisón, sí.. ahí tirada en el piso esperando que él fuera a ayudarme a levantarme y consolarme.
Yo sabía que las cosas no andaban bien, desde que estuve en casa de mis papás le dije a mamá que probablemente los quistes habían vuelto, algo me dolía, algo no andaba bien y no tenía ni ganas ni dinero para ir al médico a recibir malas noticias. Sin embargo, después de esa caída las cosas empezaron a ponerse más mal... una hemorragia de un día.
Pasaron los días, las visitas se fueron y de nuevo la rutina. Nos pusimos a arreglar un pequeño jardín, quitando piedras y con la ilusión de sembrar césped de repente un dolor intenso casi me tira al suelo, recuerdo haberle pedido a él que me ayudara a llegar a un sillón en la sala para acostarme, era un dolor terrible... y los sangrados volvieron. En el trabajo hicimos limpieza con los chicos del servicio social, al final del día me percaté que de nuevo había manchado mi ropa por una nueva hemorragia.
Al paso de 3 días más y con lágrimas en los ojos acepté que debía ir al médico y aceptar que fuera lo que fuera no serían buenas noticias, pero no podía continuar ignorando esas llamadas de emergencia que mi cuerpo me daba. Hice mi cita, fui sola... no quería tener la mano de él apretando la mía cuando me dieran las malas noticias... Y ahi estaba yo, dandole todos los síntomas al médico mientras me observaba con tremenda sonrisa y me pedía que subiera a su mesita para revisarme y de pronto apareció...

https://psychedelisch.blogspot.mx/


1 comentario:

revivals dijo...

En serio ya eres Mamá, felicidades ^_^ espero yo marche bien y ánimo