27 de marzo de 2022

Seguridad Radiológica

Conversación ficticia con el técnico radiólogo::

R: sostenga a la niña mientras tomamos la radiografía
Y: ¿no debería protegerme con algo?
R: eh... sí, use ese folder

 

4 de noviembre de 2021

a Marte... en mis sueños

 Últimamente he tenido sueños...
... de esos que te llevan a un momento casi feliz de tu vida, momentos que no se van a repetir, sueños con historia complicada con un aparente final feliz, pero que nunca llega. De esos que te hacen divagar cuando estas despierto, que te inspiran a terminar la historia que comenzaste estando dormido.

Sueños que te hacen quererlo todo sin sacrificar nada, sueños que en la vida real suenan imposible imaginar.

¡Ay!, cómo extraño estar en Marte y sus lunas contemplar.


 

3 de mayo de 2018

Yo iba por otra cosa...

Era octubre de 2017 y venía manejando desde mi rancho para llegar a mi nueva ciudad... el sueño me invadía pero también la emoción de llegar a esa casa y relajarme después de casi 7 horas de manejar con un resfriado marca diablo. Al fin llegué y era el cumple de él, le traía un regalo de cumple que lo iba a dejar con la boca abierta, una Les Paul de Epihone que juró que tocaría a diario y hasta ahora solo ha salido 2 veces de su estuche... ¬¬'
En fin, me empastillé con todo lo que encontré para resfriados, y así estuve cerca de una semana, sin ánimos ni ganas de hacer nada más que dormir y dormir... Pronto vendrían los papás de él de visita, así que nos pusimos a hacer limpieza intensiva en la casa, no se en que arte me caí de las escaleras y como nunca me puse a llorar cual nena en camisón, sí.. ahí tirada en el piso esperando que él fuera a ayudarme a levantarme y consolarme.
Yo sabía que las cosas no andaban bien, desde que estuve en casa de mis papás le dije a mamá que probablemente los quistes habían vuelto, algo me dolía, algo no andaba bien y no tenía ni ganas ni dinero para ir al médico a recibir malas noticias. Sin embargo, después de esa caída las cosas empezaron a ponerse más mal... una hemorragia de un día.
Pasaron los días, las visitas se fueron y de nuevo la rutina. Nos pusimos a arreglar un pequeño jardín, quitando piedras y con la ilusión de sembrar césped de repente un dolor intenso casi me tira al suelo, recuerdo haberle pedido a él que me ayudara a llegar a un sillón en la sala para acostarme, era un dolor terrible... y los sangrados volvieron. En el trabajo hicimos limpieza con los chicos del servicio social, al final del día me percaté que de nuevo había manchado mi ropa por una nueva hemorragia.
Al paso de 3 días más y con lágrimas en los ojos acepté que debía ir al médico y aceptar que fuera lo que fuera no serían buenas noticias, pero no podía continuar ignorando esas llamadas de emergencia que mi cuerpo me daba. Hice mi cita, fui sola... no quería tener la mano de él apretando la mía cuando me dieran las malas noticias... Y ahi estaba yo, dandole todos los síntomas al médico mientras me observaba con tremenda sonrisa y me pedía que subiera a su mesita para revisarme y de pronto apareció...

https://psychedelisch.blogspot.mx/


8 de marzo de 2017

Hacer y enseñar...


Escuché alguna vez que los que pueden hacen y los que no enseñan… Era de las personas que querían “hacer” y ser maestro no había sido mi meta profesional, pero debo admitir que en algún momento de mi vida como estudiante en la facultad admiré a algunos de mis maestros y deseaba secretamente ser como ellos.
Ahora soy docente por accidente y veo que eso me hace muy feliz, quizá incluso está muy cerca de ser el trabajo de mis sueños, aunque la primera vez que me paré frente a un grupo quise salir corriendo porque yo no había estudiado para eso. Llámenle suerte, pero todos los grupos que he tenido en las diferentes carreras (a excepción de uno de bachillerato) han sido excelentes alumnos. A veces me siento jugando a la escuelita, sobre todo a la hora de revisar tareas, es en serio, no me la creo.
De alguna manera me siento parte de la vida de mis alumnos y de verdad que me encanta llevarles notas y datos curiosos de la ciencia para motivar su curiosidad y lo más grandioso es que funciona.
Entre la docencia y la investigación podría dedicarme únicamente a ser maestra de tiempo completo, sin embargo, hoy divido mi tiempo con un mayor porcentaje a la investigación porque dicen que un maestro que no hace investigación no sabe enseñar y el investigador que solo es docente no sabe investigar… de esas frases de doctores que no son filósofos pero que todo mundo respeta.
Triste que en mi país ser maestro no sea la gran cosa, los sueldos sean una risa y mala onda que mucha gente piense que ser maestro equivale a que no pudiste triunfar en tu profesión o incluso en la vida. En otros países ser profesor es muy respetable e importante.
Pero bueno, para mí ha sido una experiencia muy padre, emocionante y a veces estresante porque los maestros no lo saben todo, pero saber que estas contribuyendo a la formación de universitarios me llena mucho el corazón y mi satisfacción personal, incluso más que ser investigador.


... Ojalá que esto pudiera hacerlo mejor en mi rancho.

30 de noviembre de 2016

Dormir en casa ajena

Desde que me salí de casa de mis padres para vivir "la aventura" de ser adulto responsable pensé que solo lo haría solo por un año, ya saben, para agarrar experiencia, dicen. Sin embargo la vida se ha encargado de darme escupitazos en la cara cada que tiene oportunidad con una "nueva oportunidad" mejorada y recargada que ha pospuesto mi retorno.
Aunque sigo aferrada a mi Tierra natal, al norte, a mi terruño, al rancho lo cierto es que con tristeza me doy cuenta que el sentimiento no es recíproco. Bueno, de hecho ya se que un pedazo de tierra no tiene emociones, pero bueno... ustedes me entienden. La realidad es que no ha ocurrido nada en mi vida que me ayude o me de al menos un indicio para poder regresar, no hay trabajo, no hay amigos eternos y con el corazón roto admito que no hay hogar para mi.
Si bien los primeros meses y quizás los primeros dos años fueron difíciles, la esperanza de que pronto habría un puente, un fin de semana largo o unas vacaciones me mantenía con una chispa de ilusión para llegar a casa a cenar comida de mamá después de recorrer casi 500km para llegar a ellos. Meterme en esa cama que me abrazaría por casi 32 años y sentir el calor de hogar con mis perritos durmiendo a mi lado era algo que me hacía pensar que la paz interna sí existía y era algo muuuuy rico.
Pero cuando la vida me demostró que mis pinches planes valen VERGA, tuve que mudarme todavía 200 km más lejos, las visitas a casa se hicieron más esporádicas, los viajes más cansados y la ilusión quebrada. Entonces mi hermana en un acto de bondad a mis padres decidió que era momento de soltar mi habitación y sacar todas mis pertenencias, cosa en la que estuve de acuerdo ya que ¿para que tener una habitación desperdiciada esperando por alguien que no va a volver (pronto)?, y entonces todo se derrumbó para mi.
Antes tenía ganas de llegar a casa, a mi cuarto, a mi cama, a mis niñas (las perritas)... hoy se que me espera una fría navidad en una casa y cama ajenas u_u